nov
2
Publicado por:
Ignacio Herrero
02/11/2011 22:23
El caso es que Juan Carlos y yo nos habíamos empeñado: íbamos a correr una maratón; nuestra primera maratón. Sabíamos que era una locura pero queríamos intentarlo. Hablando con algunos amigos que ya la habían hecho, nos decían lo duro que era; fuimos a ver una "local" y asistimos a algunos corredores que se retiraban. Pero ese no iba a ser nuestro caso. Nosotros "a la brava"; ni pruebas de esfuerzo…, ni revisión médica…, ni analítica previa... ¿Para qué?. Después de todo, "estábamos como chavalines" y podíamos controlarlo por nosotros mismos; además, si la cosa se complicaba, en cualquier momento podríamos retirarnos. Teníamos 4 meses para prepararnos e íbamos a hacerlo.
Llegó el día. Calentamos veinte minutos, nos dimos ánimos, nos conjuramos, salimos y corrimos. En el kilómetro 31,2 a mi amigo le dio un colapso y cayo al suelo desmayado. ¡Juan Carlos, le gritaba!. Pero no me oía. Llegaron los servicios médicos y se lo llevaron en ambulancia.
Ya en el hospital, desconcertados y frustados, no lo entendíamos. ¿Qué había pasado? Sin duda debía ser por el calor sofocante de ese día, decía; o el exceso de humedad que le asfixiaba o por algún virus que había cogido; porque él…, él no había forzado.
Es curioso pero cuando nos llevamos "un susto", en un primer momento solemos quedarnos desorientados, aturdidos; pasamos a buscar algún culpable externo. Pero cuando reflexionamos (en ocasiones esto sólo lleva unos segundos; en ocasiones mucho más), generalmente llegamos a la conclusión de que ha sido culpa nuestra, que podíamos haberlo previsto, haber reaccionado antes o haber tomado medidas a tiempo.
Tal vez la excusa era nuestra bisoñez o inconsciencia; y en todo caso, la falta de experiencia y preparación. Pero cuando tenemos un cierto grado de madurez y conocimiento, las excusas lo son menos, nosotros somos los únicos responsables y sufrimos las consecuencias de los riesgos que afrontamos.
En la empresa es lo mismo; el colapso no llega de repente, sin motivo, sin avisar. Lo que pasa es que hay que estar atento; muy atento; en constante vigilancia. No vale decir que la culpa fue de ese proyecto que no salió…, de la financiación que no se consiguió…, de aquel amigo que te falló..., o porque tal cliente que no pagó…, o del proveedor que te dejó tirado…, o el equipo que no dio la talla….. No.
En mayor o menor medida la crisis nos ha golpeado a todos y de nada sirve quejarnos, buscar culpables o eludir responsabilidades. Estamos como estamos sólo por culpa nuestra. ¿De verdad creíamos que cada año íbamos a seguir ganando más?, ¿que el cambio de ciclo se seguiría retrasando?. ¿No pudimos gastar un poco menos?, ¿haber medido mejor las inversiones?. ¿Teníamos que seguir afrontando nuevos riesgos sin parar?. ¿Qué fue del plan de contingencia?. ¿De verdad éramos tan listos?
El proceso de revisión continua es necesario. Siempre hay que estar alerta. En todas la áreas. Hay que hacerlo de un modo consciente y llegar a asimilarlo para desarrollarlo inconsciente y constantemente (¿estoy actuando bien?, ¿hago lo correcto?, ¿es la mejor opción?...). Y hoy en día es más imprescindible que nunca, tanto en los modelos y estrategias empresariales, como en las pautas y conductas sociales. Me atrevería a decir que también en el ámbito personal, aunque ahí no me meto.
Así que yo, particularmente, tengo que decir que le doy mil gracias a la crisis.
Gracias por devolverme la memoria y recordarme que mi padre trabajaba los sábados por la mañana y no pasaba nada. Por recordarme que en mi casa había una tele y era suficiente. Qué comprábamos algo sólo cuando teníamos la mitad ahorrado y que "las letras" eran sagradas.
Por hacerme ver que un día de picnic en el campo, con tortilla, filetes empanados, bota de vino, balón de futbol, cometa y caza de bichos, era tan bueno como Eurodisney (¡y encima sin colas!). Gracias por unirme más a la familia y permitirme pasar el viernes por la noche charlando, viendo la tele y jugando "alapley", en vez de "canguro, fiesta y taxi". Y que si quedamos a comer o cenar con los amigos, mejor en casa, cocinando juntos, bebiendo sin empujones, charlando, riendo y ahorrándonos 50 euros por persona.
Gracias por hacerme ver que la honradez debe empezar por uno mismo y por afianzar en mi la idea que la corrupción es una de las principales causas de improductividad; y que las subvenciones otra.
Gracias por reforzar mi coraje y hacer que me lance a gritar en voz alta que quiero que nuestros dirigentes participen de la crisis con todas sus consecuencias; y exigir que si no son competentes que se vayan, que si no actúan legalmente que sean condenados, que si gestionan mal que paguen.
Y, por último, gracias crisis por susurrarme al oído que "saldremos"; que la solución está en cada uno de nosotros. Que realmente sólo depende de mí; de mi actitud, de mi fortaleza, de mi preparación, de mi imaginación; de mi capacidad por rodearme de aquellos que son mejores que yo y crear un buen equipo; de trasmitirles eficazmente nuestros objetivos y hacerles ver que, entre todos, vamos a alcanzarlos. Gracias crisis por hacerme mejor.
A mi amigo, por suerte, no le pasó nada grave. El año que viene lo intentaremos otra vez. No todo el mundo puede decir lo mismo. Pero nos prepararemos bien, con tiempo suficiente y, a partir de ahora, vigilaremos constantemente el proceso.
7 comment(s) so far...
Re: Gracias a la crisis, que me ha dado tanto…
Ignacio, menuda faceta literaria te acabo de descubrir. Me gusta tu reflexión y me uno a ella. Por cierto quien ha sido " tu inspiración" para lo de la maratón.. Yo rengo alguna "sospecha" porque a ti no te veo ni corriendo hasta el opencor, al menos de momento.
Por Santiago vallejo a
03/11/2011 11:35
|
Re: Gracias a la crisis, que me ha dado tanto…
Jua! Me habéis inspirado los auténticos maratonianos. Yo de momento, a duras penas, corro 10 Km casi todos los domingos a un ritmo cansino de 6.15, con lo que consigo: no mejorar tiempos porque un día a la semana no sirve para nada, no perder peso por la misma razón, y mantener la esperanza de que, uno de estos meses, sere capaz salir tres días consecutivos, me "enganche" y empiece a mejorar. ¡Jodida esperanza! ...ya decía "el clásico" que es la más fuerte de las cadenas. Un abrazo amigo.
Por Ignacio Herrero a
03/11/2011 12:03
|
Re: Gracias a la crisis, que me ha dado tanto…
Te sales.... que bueno lo de los sábados por la mañana. Coincido plenamente contigo.. ¿y que me dices de la peña (entre los cuales me incluyo) cogiendo vacaciones, puentes y demás como si nada pasara?...
Por Agencia de Publicidad en Valencia a
04/11/2011 8:56
|
Re: Gracias a la crisis, que me ha dado tanto…
Naaaaaaaaach!!!!! ya se por qué te quiero tanto!!!!!! mua!
Por MARTIX a
09/11/2011 21:49
|
Re: Gracias a la crisis, que me ha dado tanto…
Coño Martix! uno que lleva en secreto que estoy intentando poner en marcha este blog "pofesional" y habéis llegado por aquí los amigos a darme ánimos ;-) Gracias guapa! Me alegra que te haya gustado. Un bsin.
Por Ignacio Herrero a
09/11/2011 23:27
|
Re: Gracias a la crisis, que me ha dado tanto…
en el fondo, y según pasan los días, cada vez me encuentro con más gente que se acerca a esta opinión. Y son personas de todos los ámbitos, lo cual me alegra enormemente. Optamos buen día por la pérdida y olvido de los valores que, en lo más profundo, llenan la vida de cualquiera, y esto acaba pasando factura...
Por manuel castelos a
04/03/2012 9:42
|
Re: Gracias a la crisis, que me ha dado tanto…
Sí señor. Ahora, que dentro de unos años se nos habrá olvidado... O, en todo caso, nuestros hijos cometeran los mismos errores (que se lo digan a mi abuelo...). Un abrazo Manolo.
Por Ignacio Herrero a
05/03/2012 19:21
|